NITRASTUR/ PARECE QUE VA A LLOVER

Las dos instalaciones se enmarcan en una línea de trabajo que comenzó en el año 2003, unos años después de que retornara a Asturias y en la que hay un gran interés por recuperar la memoria de mi entorno más cercano, en un reencuentro en el que identidad y territorio van a conformar mi marco de investigación.

El hecho de residir en la cuenca minera del Nalón me ha permitido vivir las consecuencias y el impacto que la reconversión y el proceso de desindustrialización ha tenido en la configuración del paisaje y la identidad de una sociedad que ha ido pasando por fases de florecimiento y riqueza hasta llegar a la actual situación de decadencia. Este escenario, me ha permitido ir desarrollando varias series que, desde planteamientos formales distintos, confluyen conceptualmente en una visión del territorio que oscila entre el testimonio, el documento, la mirada idealizada y lo épico. 

Nitrastur

Consta de una serie fotográfica y tres vídeos realizados en el complejo industrial Nitrastur. La muestra plantea una reflexión sobre la lenta alteración de un paisaje que, en pocas décadas pasó de una actividad frenética al desmantelamiento progresivo, provocando una transformación significativa en el tejido social, urbano y económico de la comarca.

El complejo Nitrastur, incluído en el Registro Industrial del DOCOMOMO (Organización para la Documentación y Conservación del Movimiento Moderno), estuvo en funcionamiento hasta 1997. Este espectacular complejo no sólo tiene interés en si mismo por ser un modelo paradigmático de arquitectura industrial moderna en Asturias, además, sugiere connotaciones evocadoras de lo que fue la vida en La Felguera, en la Cuenca del Nalón y del papel central que jugaba en ésta el trabajo especializado, la producción industrial, el conocimiento aplicado a la transformación del mundo y la empresa como centro vital más allá de la propia actividad laboral.

Las imágenes de esta propuesta, plantean una aproximación poética a la fuerte presencia del paisaje industrial, cuyo interés radica en mostrar un espacio que no sólo tiene significación por su relevante valor arquitectónico y de patrimonio industrial, sino como rastro de lo que fue la actividad principal de una zona que contribuyó de manera esencial y vertebradora a la construcción de una comunidad y de cómo la sociedad actual ha trasladado a otros ámbitos sus actividades identitarias.

Los vídeos, con música de Mind Revolution y la colaboración de las bailarinas Mónica Cofiño y Mariate García, han sido grabados en tres espacios de este complejo, una de las naves, la chimenea de refrigeración y las estancias de lo que fue un espacio de alojamiento y convivencia de los trabajadores. Dos bailarinas con vestidos rojos dan vida a este espacio hostil, vacío y ya estéril. Las figuras de las mujeres expresan inquietud e incertidumbre, sentimientos encontrados que fluctúan entre la huida y la permanencia, un conflicto permanente que se acentúa en estos espacios tradicionalmente asociados al universo masculino. De la fragilidad aparente a la resistencia expresada a través de unos vestidos dérmicos que se estiran y se tensan hasta pender de un hilo.

Parece que va a llover

La instalación Parece que va a llover es un work in progress, un laboratorio de ideas que consta de piezas finalizadas y piezas en proceso de elaboración y experimentación, desplazando a la sala de exposiciones una extensión del taller de trabajo. Esta muestra es el exponente del citado proyecto de investigación comenzado hace casi una década, en el que se pone de relieve la transformación permanente del paisaje tanto urbano como social de la cuenca minera a través de pequeños montajes fotográficos, bocetos y obras inéditas o inacabadas, fragmentos y metáforas, tal y como alude el título, de una historia de incertidumbre.